Primera Estación
Dentro de este reconocimiento podemos observar cómo el ser humano va cambiando su sentir en las diferentes etapas de su vida, pero siempre mantiene mientras esté vivo sus diferentes cuerpos: físico, mental y espiritual.
En cada uno de esto planos podemos trabajar con el yoga, cualquiera sea el estilo que determinemos para hacerlo. Se verán entonces cultivadas la conciencia, los procesos de sanación, la vitalidad y nuestra espiritualidad. Se sentirá el proceso de armonización y equilibrio en el ser.
La práctica diaria y constante, crea un buen hábito donde se pueden ir reconociendo los logros y evolución que van sucediendo de ésta. Una buena hora para la práctica es antes que salga el sol y luego que éste se ponga, pero si en estos horarios no es posible, cualquier momento del día será bueno.
Cada uno deberá ir aprendiendo qué es lo que más necesita reforzar (meditación, asanas “posturas”, mantras, etc.). Los niños pueden experimentar como juego junto con sus padres.
Siempre recuerde que no debe sentirse presionado ni obligado, por el contrario busque el amor hacia sí mismo, para que logre una buena práctica y se pueda conectar con su ser externo e interno.
Dele espacio a sus hijos para que ellos también vayan aprendiendo en forma amorosa la práctica del yoga.
¡Bienvenido a este camino!
SEÑOR HAZ DE MI VIDA UNA LUZ
Señor, que mi vida sea
una llama
una pequeña luz que brille
allí donde vaya
Señor, que mi vida sea
una flor
humilde y pequeña
abrazada a tu rama
Señor, que mi vida sea
un cayado
un bastón que sostenga
al que ha flaqueado
M. Bentham Edwardsthat

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